Las empresas se encuentran en un escenario de auténtica “competencia contratadora”, que pugna por atraer la atención del talento hacia su propuesta.  Pero centrarnos sólo en mejorar los procesos de selección no es suficiente. Necesitamos desplegar una estrategia global que contemple el ciclo de vida del empleado: identificación, incorporación, formación, desarrollo, fidelización y desvinculación.

En momentos como el actual, de alto dinamismo en el mercado laboral, será más importante que nunca tomar un papel activo para reforzar los lazos que nos unen con las personas de la organización. Para ello necesitamos analizar, desde el punto de vista del profesional, qué inquietudes tiene, qué estamos ofreciendo para dar respuesta a esas inquietudes, cómo está percibiendo las interacciones con la empresa, qué recursos y procesos estamos desplegando, y cuáles necesitamos para transformar estas interacciones.

Igual de importante es explicitar en el análisis qué herramientas estamos desplegando en las distintas fases del ciclo profesional, para asegurar la idoneidad de las personas con el puesto que desarrollan. De esta forma, lograremos escapar del enunciado del principio de Laurence J. Peter: En una organización, todo empleado tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia

La herramienta Employee Journey Map es muy eficaz para identificar, con visión global, los intereses de las personas a lo largo de las diferentes etapas de su ciclo profesional, y gestionar su alineamiento con las necesidades, procesos internos y recursos de la organización.